16 AGO 2016
Nicolas Catalán, ex alumno del IER Huiscapi, pronto lanzará su libro "El Cazador de Blancos, Prefacio"

¿Cómo se inició lo de tu libro, El cazador de blancos?

-Principalmente, fue gracias a que tenía mucho tiempo libre después del trabajo. Siempre me había interesado el lenguaje, en todas sus expresiones, y siempre me ha ido muy bien. No es mentira si digo que, desde pequeño, he tenido por arriba del 6,5 (incluso en tercero o cuarto medio, por ahí, tuve un 7,0 el primer semestre y luego bajé a 6,9.)
Aunque tengo que reconocer, que, respecto de la escritura, solo una vez me propuse hacer algo enserio, y fue precisamente en una competencia a nivel de liceos IER de la región. Fue una tertulia literaria que se hizo por ahí en el 2011, yo estaba en segundo medio y una profesora me invitó a participar.
Recuerdo que acepté de inmediato, pero lo hice en privado porque me daba vergüenza que mis compañeros vieran que me gustaba escribir y crear cuentos y esas cosas. Hasta el día de hoy estoy disconforme con mi resultado: obtuve el tercer lugar; fue injusto, porque el cuento ganador estaba fuera de las reglas, que los mismos organizadores establecieron, que era que debía tratarse sobre las costumbres de nuestra comuna.
Después de eso, no volví a escribir decididamente hasta dos años después.

¿Dónde volvió a comenzar todo? Tengo una sola respuesta, que, me llena de orgullo: Nueva Zelanda

Yo fui uno de los tres chicos de mi liceo (IER Huiscapi), que se fue al extranjero entre fines del 2013 y comienzos del 2014. Mis otros dos compañeros se fueron a Australia, yo preferí Nueva Zelanda. Cabe resaltar, que gracias a mis buenas notas y también (algo que ven mucho en los jóvenes), tener buen comportamiento, gatillaron mucho para que llegara hasta allá. En eso de que estaba en Cromwell, en la isla sur del país Kiwi, luego de las clases y el trabajo tenía mucho tiempo libre. Entonces, mientras leía un buen libro, se me ocurrió una idea, preguntándome: Eh, Nicolás, ¿y por qué no escribes tú también? ¿Podrías causar esas emociones a otros lectores como las tuviste tú? De inmediato empecé a escribir y leer como desenfrenado, por supuesto, sin dejar de lado los estudios tan importantes que obtuve en Nueva Zelanda. Pasado los casi seis meses que estuve fuera, regresé a Chile. El cazador de blancos era algo que estaba en mi mente, se estaba gestando poco a poco. Tardé unos meses en escribirlo, luego lo acabé y dejé de lado hasta retomarlo un año más tarde, donde volví a revisarlo y lo envié a una editorial.
Ésta editorial era de España, Chiado Editorial, es su nombre. Pasado un largo tiempo, ellos me respondieron y positivamente. Luego empezaron los trabajos, como firmar un contrato, hacer las portadas, biografía, solapa, y un largo etcétera que todavía no acaba.
Para finalizar, me gustaría decir que haber estudiado Agropecuaria en el liceo IER, Huiscapi, ha sido el factor principal de que yo esté escribiendo actualmente, porque claro, tarde o temprano terminaría haciéndolo, pero gracias a tener los títulos que tengo es que estoy ahora en un trabajo cómodo, (un vivero), donde trabajo pocas horas semanales y tengo buena remuneración, por lo que escribir puedo hacerlo casi todos los días.
Por ahora seguiré haciendo lo que me gusta y mientras tenga este buen trabajo y siga escribiendo, estará todo bien; espero el próximo año dar la noticia de un nuevo libro.

El Cazador de Blancos, Prefacio
ISBN: 978-989-51-8386-9
Edición 1: Agosto, 2016
Lanzamiento: Septiembre-octubre, 2016
Editor: Chiado Editorial
web: www.elcazadordeblancos.com

En un mar de muertos, Barlott se haya agonizando junto a su familia luego de haberse tomado la Avenencia, una pastilla mortal. Extrañamente, sobrevive a sus efectos y descubre que no fue el único: su hermana también. Desde ese momento, Barlott tiene que idearse un plan para acabar con la vida de su hermana, ya que post guerra los peligros como animales mutos y Cazadores de Blancos, además del hambre, abundan, y morir, es el único consuelo que le queda luego de las desgracias que sufrió. Vamos a ver si es capaz de ganarle a la fuerza interna que tiene el ser humano para aferrarse a la vida, aun cuando creemos que no hay esperanzas.

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